Mike Tyson’s worst nightmare Exposición
En la Livraria Zé dos Bois, Francisco Corrêa presenta una instalación en la que palomas y flechas fijan un instante suspendido: el último recuerdo de una vida y el primer gesto de una narrativa por montar. La obra forma parte de un proyecto más amplio que tomará forma completa en el Centro Cultural Raiano.
Detalles completos En la Livraria Zé dos Bois, Francisco Corrêa presenta una instalación que es, a la vez, el último recuerdo de una vida y el primer gesto de una narrativa por montar. La obra forma parte de un proyecto más amplio que encontrará su forma completa en el Centro Cultural Raiano, en Idanha-a-Nova, en el marco de la colaboración entre las dos instituciones.
En el centro de la instalación, palomas y flechas dibujan un instante suspendido, como un juego que alguien detuvo a medias. La escena no se mueve, pero late en la tensión de un desenlace por cumplirse. El espectador, que llega sin aviso, se convierte en testigo mudo de ese fragmento, un recuerdo congelado que ya no le pertenece, pero que lo interpela.
Es el territorio de lo que Ana Pérez-Quiroga llama «postrauma»: la empatía que nos hace sentir el dolor de quien no conocemos, atravesada por objetos que cargan con la vida de un desconocido. Citando a António Lobo Antunes, la pieza pregunta en silencio: ¿se trata de una obra sobre la muerte o de una obra que niega la muerte? La respuesta quizá no esté en las formas, sino en el modo en que la memoria se aferra a un puñado de figuras —las palomas, las flechas, el título que evoca una pesadilla ajena— y resiste al olvido.
Hay objetos que se convierten en símbolos, que performatizan la vida de quien ya no puede hablar. Lo íntimo e irrepetible se vuelve, por momentos, un territorio común. Si la exposición que vendrá se abre con un baúl —el gesto que desencadena un recorrido hecho de tesoros, trampas y fragmentos biográficos—, la instalación ahora presentada en la Livraria Zé dos Bois muestra su reverso: una memoria final, el recuerdo último de un personaje que solo la ficción podía salvar.
Entre la crónica y el juego, Mike Tyson’s worst nightmare invita a recordar, en el sentido que Eduardo Galeano devolvió a la palabra: re-cordis, volver a pasar por el corazón. Tomás Longo. Associação Lugar de Junho.
Ver original (portugués) Na Livraria Zé dos Bois, Francisco Corrêa apresenta uma instalação que é, ao mesmo tempo, a última memória de uma vida e o primeiro gesto de uma narrativa por montar. A obra integra um projeto mais amplo que encontrará a sua forma completa no Centro Cultural Raiano, em Idanha-a-Nova, no âmbito da parceria entre as duas instituições. No centro da instalação, pombos e setas desenham um instante suspenso, como um jogo que alguém parou a meio. A cena não se move, mas pulsa na tensão de um desfecho por cumprir. O espetador, que ali chega sem aviso, torna-se testemunha muda desse fragmento , uma memória congelada que já não lhe pertence, mas que o convoca. É o território daquilo a que Ana Pérez-Quiroga chama «pós-trauma»: a empatia que nos faz sentir a dor de quem não conhecemos, atravessada por objetos que carregam a vida de um desconhecido. Citando António Lobo Antunes, a peça pergunta em silêncio: trata-se de uma obra sobre a morte ou de uma obra que nega a morte? A resposta talvez não esteja nas formas, mas na maneira como a memória se agarra a um punhado de figuras , os pombos, as setas, o título que evoca um pesadelo alheio , e resiste ao esquecimento. Há objetos que se tornam símbolos, que performatizam a vida de quem já não pode falar. Aquilo que é íntimo e irrepetível torna-se, por momentos, um território comum. Se a exposição que virá se abre com um baú , o gesto que despoleta um percurso feito de tesouros, armadilhas e fragmentos biográficos , , a instalação agora apresentada na Livraria Zé dos Bois mostra o seu avesso: uma memória final, a lembrança derradeira de uma personagem que só a ficção podia salvar. Entre a crónica e o jogo, Mike Tyson’s worst nightmare convida a recordar, no sentido que Eduardo Galeano devolveu à palavra: re-cordis, voltar a passar pelo coração. Tomás Longo. Associação Lugar de Junho.