Un solo de danza que toma su título de una canción popular del noroeste de Portugal, que se cantaba al final de la jornada laboral, y explora la fisicalidad de los cantos de llamada en una reflexión sobre la vulnerabilidad, la pérdida y el envejecimiento.
Nivine Kallas explora las resonancias y los puntos de tensión entre el gesto y la palabra, en una danza que dialoga con la lengua árabe, su grafía y su ritmo, sus inflexiones y sus silencios. Enraizada en una infancia marcada por la ausencia y el silencio en el sistema educativo libanés, la pieza retoma la imagen de una ventana de aula por la que la mente escapaba mientras el cuerpo permanecía confinado.
En este experimento teatral, un videojuego se juega de principio a fin en una única sesión de unas 8 horas, con 10 episodios y 4 descansos (con comida y bebida). Una persona del público toma el mando como líder elegida mientras el resto observa el desarrollo de la historia, anima, hace sugerencias y ayuda a tomar decisiones, en una mezcla atrevida y política de Rebelión en la granja con Pokémon y Final Fantasy.
En la obra Câncer em Saturno, Joana Levi —tras Rasante (2000) y Primárias e Exóticas (2024)— dirige su mirada a las relaciones del ser humano con los mundos micro y macroscópico.
Esta obra teatral transcurre en un pojangmacha, uno de los típicos bares nocturnos de comida callejera de Corea del Sur, donde conocemos a tres personajes, entre ellos un caracol y un osito de goma.
En esta obra de teatro, Klió, una cantante pop aclamada por el público pero ignorada por la crítica, documenta su propia historia mientras se prepara para celebrar diez años de carrera, atormentada por una entidad misteriosa.