El 21 de noviembre, el Museo Nacional de Arte Antigua reabre parcialmente al público, después de más de un año cerrado por obras de recuperación al amparo del Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR). Más que una renovación del edificio, la intervención propone una nueva forma de mirar las colecciones, con recorridos reorganizados, piezas destacadas y mejores condiciones de visita. Entre los cambios más visibles está la nueva fachada rosa, inspirada en testimonios visuales del siglo XIX, que devuelve al museo una imagen modernizada. En el interior, 16 salas renovadas invitan a descubrir obras emblemáticas, como la Cruz de D. Sancho I, la Custodia de Belém, el Relicario de la Reina D. Leonor o los Biombos Namban, en un recorrido que evidencia el diálogo entre el arte portugués y las influencias de otras culturas. La reapertura permite además redescubrir la Capela das Albertas, recuperada con sus azulejos azules y blancos y su talla dorada, así como el jardín con vistas al Tajo. La devolución del museo a la ciudad se hace con una programación que incluye nuevas exposiciones temporales: Imagens da China em Papel de Parede. O Ciclo da Porcelana (Imágenes de China en Papel Pintado. El Ciclo de la Porcelana), Molduras: Janelas para a Arte? (Marcos: ¿Ventanas al Arte?) y Figuras Populares. Desenhos Europeus (séculos XVI-XIX) (Figuras Populares. Dibujos Europeos, siglos XVI-XIX). Entre patrimonio, investigación y nuevas perspectivas, el MNAA busca afirmarse como un museo abierto al mundo y a la ciudad, renovando la relación del público con el arte y la historia. ARV.