Hay una especie de vértigo en el encuentro con las pinturas de Daniel V. Melim. No se trata solo de un vértigo provocado por el juego de escalas o por la superposición de figuras, sino de una sensación más profunda de desorientación. A través de las imágenes que el artista construye, se intensifica la sensación de entrar en un universo que parece familiar y que, al mismo tiempo, escapa a la posibilidad de ser reconocido. Máscaras, cuerpos parcialmente ocultos, pequeñas figuras que surgen misteriosamente, presencias de espaldas al observador, flores que asumen una dimensión casi monumental y aquello que parecía ser paisaje se transforma, a veces, en el propio acontecimiento de la imagen. Parecen existir, latentes, mundos que contienen otros mundos, acercándonos a una experiencia de algo que se presiente antes de comprenderse. (…). Es precisamente en ese espacio entre lo familiar y lo desconocido donde se instala Canção de dentro. La imagen no ofrece respuestas inmediatas, sino que nos conduce por una experiencia de extrañamiento, memoria y descubrimiento. Las imágenes emanan una energía muy particular, no porque encierren un significado, sino porque parecen mantener algo abierto. Figuras, plantas, gestos y paisajes permanecen entre estados, sin fijarse completamente en una forma o en una narrativa. Quizás sea en esa condición de potencia donde conservan su misterio, y donde la pintura se convierte, también, en una forma de escuchar aquello que permanece dentro. Carolina Quintela. De miércoles a viernes, de 13h a 19h, sábado, de 15h a 19h. pintura.