Por primera vez, las series “Árvores Vigilantes do Tempo” (Árboles Vigilantes del Tiempo) y “Flores e Frutos” (Flores y Frutos), de la fotógrafa Fátima Carvalho, se presentan juntas. En ambas, la cámara se detiene ante aquello que vive y se transforma: árboles antiguos, flores y frutos. Al registrar motivos naturales, la fotógrafa busca hacer sensible la duración propia de cada uno de ellos. “Árvores Vigilantes do Tempo” tiene como punto de partida el roble de Salto, en Montalegre, tierra natal de la artista. La serie se extiende a olivos, encinas y algarrobos centenarios o milenarios, fotografiados en varios puntos del país como verdaderos monumentos a la longevidad. Entre ellos está el Oliveira do Mouchão, un árbol con más de tres mil años. Las fotografías en blanco y negro están impresas en papel o lino artesanal, soportes que dan textura a las imágenes y definen contornos y sombras. Algunas recibieron la intervención del pintor Fernando Marques de Oliveira, que les añade capas de color, dando origen a lienzos a cuatro manos que cruzan la mirada de dos creadores y amigos. La serie va acompañada de textos de Rosa Alice Branco, Maria do Carmo Serén y José Manuel Mendes. En “Flores e Frutos”, la fotógrafa prosigue la investigación sobre el paso del tiempo con imágenes de flores y frutos captados en fases distintas, desde la apertura hasta la maduración, expuestos al aire, a la luz y a la humedad que los transforman ante la cámara. Las imágenes contraponen frescura y decadencia. Fátima Carvalho regresa a los mismos motivos en diferentes estados y bajo diferentes condiciones, atenta al instante y a la espera de lo que vendrá después. Algunas imágenes fueron bordadas, añadiendo una capa de trabajo manual que remite a los saberes tradicionales que la artista valora. Una exposición de la Fundação D. Luís I, con el apoyo de la Câmara Municipal de Cascais, expuesta en el piso 0 del Centro Cultural de Cascais. Más información en www.fundacaodomluis.pt/arvores-flores.