Cancer House

Domingo, 29 de noviembre · 21:00

Galeria Zé dos Bois, Lisboa

Breve Introducción Cancer House Tener las cosas en el sitio correcto cuenta. Más allá de una cuestión de hacer todo bien, ser una persona ordenada o de una obsesión matemática. Puede ser una manifestación de mucho trabajo, de pasar mucho tiempo juntos, de un entendimiento que se concreta más allá de la química, una serie de cosas. 'The Moth', el álbum de debut de Cancer House, recuerda a 'Spiderland' de Slint. Más allá de la estética, del sonido, del género. Los instrumentos están ordenados, todo sucede en el momento correcto. Existe rigor. Sin embargo, lo que se manifiesta con superioridad es la exaltación de que lo que se está escuchando no podría existir de otra forma. Cualquier pieza fuera de sitio causaría un sentimiento de desplazamiento, de desorden. Cuarteto formado por Keeyan Haack, Lily Sharatt, Alex Furrh y Whitney Johnson (quizás la más conocida de los cuatro, con álbumes en Drag City y en International Anthem), vienen de Chicago y abrazan el fascínio del indie actual por los sonidos de los años 1990 como el slowcore y el post-rock. Si la precisión recuerda a Slint, los lugares por donde las voces viajan recuerdan a Bardo Pond (la voz de Lily, sobre todo, parece estar siempre en otro lado, un más allá subterráneo), pero el tono, aquello a lo que suenan Cancer House, no recuerda algo en concreto. Es un sonido particular, adormecido como el de Codeine, sin el fascínio de la dolencia de las drogas, que aspira a continuar en ese estado, perpetuarlo, hacerlo aún mayor. Busca lo que viaja con el adormecimiento y después de él. Una característica especial. Proviene de tocar mucho tiempo juntos, de progresar como una unidad. Va más allá de la suma de las partes, el sonido de Cancer House en 'The Moth' existe como automedicación. 'Flowers Over There' se escucha como el mayor ejemplo de ello, las voces fluyendo, surgen en secuencia sin combinación, mientras al fondo la música parece rellenada por sonidos - más que instrumentos -, sonidos que van calentando una especie de tormento: que estará, surge en forma de grito, cuando menos se espera/cuando más se espera, como en 'Good Morning Spider' de Slint.

Por tudo lo que ocurre alrededor, la música hoy tiene un papel fundamental. Como manifiesto de un malestar, como resistencia a lo que viene. Se puede manifestar contra todo, así como la música puede ser una manifestación de ese estado, mejor dicho, de un estado en el que nos podemos encontrar. El sonido anestésico de Cancer House es el sueño que nos mantiene despiertos, las cortinas cerradas de un cuarto del que no podemos salir, pero también donde no conseguimos dormir. Solo estar en la cama, aceptando algo parecido a la derrota. La precisión de ellos, el encanto por este estado, de cómo lo prolongan, es una gran victoria. No es fácil una presentación con música original en 2026, sobre todo cuando se remite tanto al pasado. Ellos lo consiguen. AS Apertura de Puertas 20:30 Precios Entrada - 12€

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