Super Ballet: The Ex ⟡ Y/Compound

Viernes, 27 de noviembre · 22:00

Galeria Zé dos Bois, Lisboa

La institución más duradera nacida de los ecos de la revolución, verdadera y maquinada, en el año de gracia de 1977, junto a The Mekons, los holandeses The Ex han venido cumpliendo, desde su formación en el 79, las promesas que nacieron y murieron en el fervor del punk, ofreciéndole los prefijos anarcho, post, art en una travesía tan intransigente en la forma de hacer las cosas como continuamente abierta a la exploración. Alineados con un activismo político ferozmente independiente, sin concesiones al fundamentalismo agitprop, reflejan en su música una voracidad y un sentimiento de descubrimiento que traspasa las trincheras militantes del punk más mezquino y percibe el Mundo como esfera de influencia. Con Terrie Ex como elemento fundador de cuerpo presente hasta los días de hoy, regresan al Aquario con la misma formación sedimentada en 2009, con Katherina Bornefeld, Andy Moor y Arnold de Boer en un engranaje preciso de 3 guitarras, batería y voz. En tiempos iniciales, aún con G. W. Sok en la voz, afianzado hasta 2009, profundamente embriagados en el espíritu ambivalente entre la acción y la desesperación de la época, nacidos de la vivencia comunitaria de los squats y del espacio de diseminación contestataria vía grafiti en las paredes y zines monocromáticos, alinearon los escombros y la fuerza anímica que quedaba del punk en una música minimalista y urgente, marcada por la pulsión del bajo, ritmos marciales, chasquidos de guitarra y astillas líricas entre el spoken word reivindicativo y el asco. De ahí, fueron mapeando otros lenguajes, acogiendo escombros postindustriales (Dignity of Labour, 1983), la hipnosis arrolladora del noise (Pokkeherrie, 1985), o permutas con la improvisación y el jazz en el expansivo Joggers & Smoggers de 1989, donde encontramos las presencias de Lee Ranaldo y Thurston Moore, mucha percusión y vientos. En connivencia con esos principios comunales y de apertura, han revelado particular propensión a las colaboraciones, habiendo grabado a principios de la década de los 90 dos muy recomendables álbumes con el violonchelista Tom Cora, desarrollado una relación fructífera con ICP, la inesperada simbiosis con Tortoise y, en un fascinio apremiante hacia la cultura del Noreste Africano, Moa Anbessa y Y'Anbessaw Tezeta con el fallecido saxofonista etíope Getatchew Mekurya, en un recorrido marcado por cambios de formación que nunca, pero nunca, comprometió sus principios fundadores y visión. Respeto, ¿eh? BS.

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